Naturaleza y Finalidad del Capítulo General

Es la autoridad suprema de la Congregación, ejercitada de modo colegial y temporal.

Es la única asamblea que, en la Congregación, tiene el  “poder legislativo” conferido por la Iglesia y por las Constituciones. Sus deliberaciones valen para toda la Congregación.

Es la asamblea cualificada para elegir la Superiora general y su Consejo, grupo de gobierno al cual la Iglesia y las Constituciones le atribuyen el “poder ejecutivo”, en fuerza del cual pueden pedir a las hermanas la observancia de las Constituciones y la ejecución de las opciones capitulares.

1. Evento eclesial
  • La misión del Instituto es en la Iglesia y para un servicio a la vitalidad de la misma Iglesia.
  • El carisma, por su naturaleza, pertenece al Pueblo de Dios todo entero y no sólo a los centenares o miles de miembros que forman el Instituto. Estos últimos son los guardianes, pero no los propietarios.
  • Todo el Pueblo de Dios, por lo tanto, tiene un derecho y un deber de vigilancia sobre esta parte de su patrimonio. Derecho y deber que ejerce la jerarquía eclesiástica, en nombre del pueblo de Dios.
2. Evento de escucha
  • En el caso de un Capítulo general un instituto se pone en situación de escucha. En primer lugar en escucha de la Palabra de Dios.
  • Es importante que un Capítulo general asuma los medios para dar voz a todo lo que se vive dentro del Instituto, ya sea en la etapa de su preparación como en la de su desarrollo.
  • Se necesita la humildad para reconocer que el Espíritu de Dios, “propietario” último del carisma, está dando a este mismo carisma nuevas formas de expresión, en la que los miembros nunca se hubieran atrevido a pensar.
3. Expresión de comunión y de participación
  • Las capitulares son “delegadas” que ejercen su función en nombre de todos los miembros del Instituto.
  • Un Capítulo es un acto colegial y comunitario. Colegial en su funcionamiento, que quiere decir que las decisiones tomadas en Capítulo son tomadas por las participantes legalmente designadas. Comunitario, porque es la expresión de la vida de toda la Congregación.
  • El Capítulo, siendo un momento de escucha, debe ser un momento de diálogo; es, pues, un ejercicio de docilidad a Dios.
4. Identidad
  • Un Capítulo general es para un instituto el momento de redefinir su identidad, a través de las decisiones concretas que dan el sentido renovado de una vocación, el reconocimiento de una misión específica y, en muchos casos, admitir la necesidad de conversión y el compromiso de realizarla en la vida de todos los días.
  • Un Capítulo será sin efecto si no es asumido por el Instituto.
  • Del Capítulo general, un instituto debe salir reevangelizado, inculturado, y por lo tanto, refundado y revitalizado, por estar cimentado en una nueva forma sobre la piedra angular que es Cristo.