Del don recibido, al don donado

     En el umbral de una meta, difícilmente se disminuye la marcha… normalmente se aprietan los dientes y se apunta al sprint final. Entre nosotras, estos últimos días, se viven más o menos así. El domingo estaremos preocupadas de las partidas y saludos, pero hoy estamos llamadas a puntualizar algunos pasajes, a aprobar los últimos retoques y a pensar al “después”. Será fundamental que la riqueza experimentada, compartida y aceptada en este tiempo, durante los trabajos capitulares, pueda llegar a todas nuestras comunidades y a cada hermana.
     Transmitir, no conservar para sí, transformar todo en don: este es el secreto de la multiplicación del bien, esto nos convierte en canales de un don, del cual no somos dueños, pero sí que debemos  custodiar, donándolo.
     Sentimos toda la alegría y la responsabilidad respecto a esta tarea muy especial y fundamental, porque deseamos que la experiencia de gracia vivida juntas durante este tiempo, pueda, realmente llegar a muchos y transformarse en vida para todos.
     La red ya nos ha permitido compartir con ustedes parte de nuestra vida y de nuestra experiencia. Ahora sentimos la necesidad de dejar que la riqueza recibida encuentre más espacio en cada una de nosotras, para que tocadas en profundidad podamos ser testigos gozosas para todas nuestras hermanas.
 
 
Ariccia, 12 de septiembre de 2013