Perfume de esperanza

     Gracias: palabra de alegría y de reconocida acogida por cuanto el Señor nos ha concedido, por la experiencia de comunión que hemos vivido, por las luces con la cual ha acompañado nuestros pasos.
     Si al inicio del Capítulo general hemos llegado al pozo, como la Samaritana, llevando la sed de nuestros hermanos y hermanas, ahora partimos desde aquel mismo pozo, llevando agua viva para nuestros países, para los pueblos a los cuales el Señor nos manda, y para nuestras comunidades.
     Para nosotras, hoy, agua viva significa: confianza, esperanza, comunión, alegría, paz, certeza que “Aquel que ha iniciado esta obra buena la llevará a cumplimiento” Y así, al inicio de la jornada, durante la Celebración Eucarística, Sor Anna Maria Parenzan, Superiora general, nos ha marcado con ungüento perfumado, para que la cruz sobre nuestra frente pudiera expresar la fuerza de un mandato misionero, que nos pide partir como mensajeras a gozosas de la esperanza: ¡No teman, yo estoy con ustedes! Lleven el perfume de Cristo vida del mundo, llenen el espacio y el tiempo con matices de caridad, hagan brillar gestos nuevos de una comunión posible y fecunda“.
 
     Pueda, realmente, el buen perfume de Cristo llegarnos y abrirnos a la vida nueva.
     Mañana las esperamos a todas on line, para recibir el saludo oficial de la Superiora general
 
Ariccia, 13 de septiembre de 2013